viernes, 28 de enero de 2011

Los papeles del Pentágono

Pesqué en la tele un magnífico documental: El hombre más peligroso de América. Es la historia de Daniel Ellsberg, el hombre que filtró los llamados Papeles del Pentágono. Ellseber era un analista militar de alto rango que se fue desencantando de la guerra de Vietnam y acabó por detestarla cuando fue allá a ver sobre el terreno lo que pasaba. En consecuencia, decidió filtrar un informe secreto realizado por la Rand Corporation, donde trabajaba.La filtración fue un cañonazo. Cuando el gobierno de Nixon apeló para que el material no se publicara -primero el New York Times, luego el Washington Post, después muchos otros diarios, para todos había, era un informe monumental- el caso llegó hasta la Suprema Corte, que falló en favor de la transparencia de los documentos públicos. Pero además Nixon se aferró y mandó a los mismos plomeros de Watergate a robarse los registros del siquiata de Ellsber, de tal forma que el episodio influyó tambien en su posterior caída. Un filme muy bien hecho, rescatando además el aspecto personal, el romance de Ellsberg con su mujer, heredera de un imperio de juguetes y, curiosamente, pieza importante en uradicalización. Horas bien empleadas frente a la ex caja idiota.

miércoles, 26 de enero de 2011

Sólo por hoy

Hoy que cumplo 18 años de abstinencia recuerdo mucho una historia. Estaba yo internado en el área común de siquiatría del Hospital Español, un lugar triste, como se pueden imaginar, pero además tenebroso de noche, con poca iluminación. Compartía allí una literita, sin ninguna privacidad, con enfermos con problemas de retraso mental, algunos colegas adictos a las drogas y muchos viejitos cuya suerte, hoy en la perspectiva, luego de ver la feliz vejez de mi padre, me dan infinita tristeza. El sitio, en resumen, era terrible. Acudía a mis primeras sesiones de AA, que se efectuaban en la sala contigua, en la que sesionaban los siquiatras, un lugar muy digno. Cuando surgió el tema del Poder Superior, el pequeño jacobino que llevo en mi interior empezó a discutir a sus anchas. Una noche, tras la junta, venía platicando con Sammy, un compañero que ya tenía varios años sobrio. En determinado momento, atosigado con mis muchos argumentos, me comentó que defendía con mucha pasión mis ideas. Henchido de vanidad, le contesté que por supuesto.Y fue entonces que abarcó con una mirada aquel lugar aterrador y nada más me dijo: Pues mira dónde te trajeron tus ideas. Nunca se me va olvidar, que lástima que no vi la cara que puse....

lunes, 3 de enero de 2011

Año nuevo

Tantas ganas que tenía yo de escribir y resulta que me llevó más de un mes compartir un comentario. Que sea para bien de los lectores, por ahora inexistentes. Ahora sí espero poder dedicrame con frecuencia y compartir algunas cosas que creo con las que no me quiero quedar.